Embajadora de los objetivos del milenio por la ONU , presidenta de la plataforma de mujeres artistas. Cantante, compositora… ¿Cómo te organizas?
No es tan complicado. Soy una mujer que no tiene familia y por tanto, no tengo que atender a los hijos. Para mí las verdaderas heroínas son aquellas mujeres que estudian una carrera, tienen que trabajar y, a la vez, cuidan a sus niños.
Tengo la facilidad de ser independiente y dispongo de tiempo para mí. Me gusta mucho mi trabajo, realmente me encanta mi profesión. Al mismo tiempo, no puedo concebir el mundo sin implicarme en él, sin hacer todo lo posible para cambiar lo que no me gusta. Trato de ser lo más coherente posible, porque para mí es una forma de vivir y entender la vida. Se trata de una actitud que he tomado después de un proceso de madurez, de intentar encontrar mi posición en la vida y un equilibrio total entre: mi música, mi trabajo y mi forma de entender el mundo.
Mi vida y todo mi tiempo están centrados en luchar por los derechos humanos, sobre todo por las mujeres, desde cualquier espacio y canalizándolo a través de mi profesión.
La última vez que tuve el placer de entrevistarte estabais luchando, desde la plataforma, por conseguir un plan integral contra la violencia. Ahora que es una realidad, supongo que la lucha no termina aquí
Hombre, está claro. La ley integral ha sido un sueño que empezamos antes del 2000 un grupo de ocho o nueve mujeres del panorama musical, cada una de un ámbito muy diferente. Ese sueño con los años se ha hecho realidad. Una realidad por la que habían luchado muchas otras asociaciones antes que nosotras, y un sueño que ha conseguido dignificar esta sociedad y mandar un claro mensaje; en este país el que arremete, insulta y amenaza a una mujer es un delincuente, y como delincuente tendrá un rechazo social, una pena y una condena.
Lo que no hemos conseguido ha sido modificar las conductas. Las leyes no cambian las conductas, sólo las condenan e imponen una pena. Para cambiarlas y romper, realmente, este círculo de violencia es necesaria la educación, la prevención y un proceso de desestructuración y construcción cultural. Se trata, ni más ni menos, que la forma de entender las relaciones personales desde el poder. Todo ello está ligado con el patriarcado y con una estructura masculina que hemos sufrido a lo largo de unos años, una estructura relacionada con lo político, lo social, lo privado... Todo está basado en relaciones de poder.
Las mujeres éramos tratadas como si no tuviéramos derechos, quien agredía a una mujer lo hacía porque no la consideraba poseedora de ellos. Sobre quien no tiene derechos, yo ejerzo. Pero todo esto se está rompiendo con la ley de igualdad y autonomía de las mujeres. Una ley muy importante porque, además de condenar y repudiar las agresiones, hace a las mujeres ciudadanas con derechos reales. Salarios iguales por la misma labor, acceso a los puestos de trabajo en igualdad de condiciones. Así el poder, en todos sus ámbitos, está más repartido y las mujeres no tendrán que invertir su vida como cuidadoras gratuitas o pagadoras de las hipotecas sociales. Por eso creo que ha sido fundamental la posición del gobierno en esta ley de autonomía que permitirá a las mujeres acceder a una carrera o a un master, igual que hacen sus parejas.
¿Cuántas mujeres han sacrificado su futuro?, ¿cuántas se han perdido a lo largo de la historia, incluso en la actualidad? Escritoras, artistas, matemáticas, investigadoras, creadoras…. que no pudieron desarrollarse. Todavía, hoy en día, cuesta recuperar de la historia mujeres que despuntaron y, sin embargo, permanecen invisibles en los libros y la cultura española. No podemos seguir permitiéndolo. Las mujeres tienen derecho a desarrollarse y ser el referente de otras mujeres.

Se conoce tu labor en pro de los derechos de la mujer y contra la violencia de género desde que estás en la plataforma de mujeres artista. Pero, ¿cuándo empiezas realmente a preocuparte?
Ya conté públicamente que procedo de una familia donde sufrí la violencia, igual que miles de niños y niñas españoles. Cuando se vive una infancia de violencia, maltrato y discriminación tu visión de la vida queda condicionada.
Por suerte, mi referente educacional fue mi madre lo que me permitió canalizar toda esa vivencia de forma positiva, y encaminar mi vida hacia el compromiso. Por desgracia, es algo que no todo el mundo puede hacer.
Desde que mi madre logró escaparse de todo, jugándose la vida, mi nuevo hogar se convirtió en un espacio de acogida para muchísimas mujeres. En aquel momento, tanto social como políticamente, la violencia se vivía desde la vergüenza y la estigmatización. No existían mecanismos, ni organismo de sensibilización, ni tan siquiera un lugar dónde poder hablar y afrontar un problema tan grave. Las mujeres vivían y morían en silencio.
Todo ello me permitió, desde muy pequeña, tener esta conciencia e ir aplicándola durante mi existencia. Siempre he colaborado con organizaciones de mujeres, he trabajado en casas de acogida y me he mantenido activa. Es algo que está inmerso en mi piel, mi vida y mi experiencia vital.
Últimamente estamos acostumbrados a ver, por televisión, cómo los famosos hablan de malos tratos. Hay quienes consideran que de este modo se hace más visible un tema tan delicado. Sin embargo, otros creen que negociar con la violencia de género es una vergüenza. En este aspecto, ¿cómo te posicionas?
El tema es muy complicado. Realmente es fundamental visualizar la violencia, y en ello los medios de comunicación tienen un papel fundamental. Fue la muerte de Ana Orantes lo que marcó un antes y un después. Ana Orantes apareció en televisión y, por primera vez, fueron los propios medios quienes tomaron conciencia de una realidad. Después de explicar su situación y pedir ayuda, Ana fue asesinada. A partir de ahí empezó a visualizarse algo que hacía ya tiempo que estaba ocurriendo, aunque no con la frecuencia que sucedía pero al menos, empezó a reflejarse.
¿Cuál es el problema? La forma en que se manifiesta esta realidad. Durante muchos años, en este país, se mostró la violencia como un problema aislado y estereotipado, quizá por desconocimiento y desinformación. Siempre se interrelacionaba con unos perfiles de mujeres muy determinados, que veíamos en televisión, mujeres pobres y sicológicamente destruidas, a quienes se utilizaba más por morbo y pena que para realizar un análisis y averiguar: ¿qué había tras la violencia?, ¿qué estaba pasando?, ¿qué ocurría en la sociedad?, ¿en qué cultura nos estábamos educando?
Lo más importante, y creo que coincido con las organizaciones de mujeres, es la falta de especialización de los medios de comunicación sobre estos temas. Es fundamental la información porque salva vidas. Muchas familias, que han estado cerca de una mujer maltratada, no han sabido interpretar las señales de lo que estaba ocurriendo por falta de información. Toda mujer asesinada esconde un cuadro de violencia, que quizás los más allegados no han querido ver. Por eso es importante y fundamental tanto la información como la especialización. Muy pocas veces, cuando se da a conocer el asesinato de una mujer, se contacta con una experta que analice y explique los ciclos de la violencia. Si no se ofrece un mayor conocimiento y divulgación, se seguirá esteriotipando y promoviendo una imagen desinformada de la violencia.
La mayoría de las mujeres “famosas” o conocidas que hacen pública su denuncia, están relatando una realidad que además, conoce todo el mundo en los medios. Ciertamente es criticable, éticamente, cobrar por contar algo así. Pero es mejor fijarnos en otro aspecto, y es que la violencia hay que denunciarla y explicarla. No se puede ocultar. Es bueno que las mujeres entiendan que es un problema de todas, y no sólo de determinadas mujeres. Cualquiera, en fin creo que el 85% de las mujeres, ha vivido la violencia física o sicológica en mayor o menor medida. Todas las mujeres hemos estado expuestas y hemos convivido con ella
Es evidente, el esfuerzo que habéis hecho desde la plataforma de mujeres artistas no sólo en España, si no también en Méjico, Palestina... Pero para todos aquellos que lo desconocen, ¿puedes hacerme un pequeño balance?
Somos una organización sin infraestructura, funcionamos con la autogestión y al más puro estilo de los primeros movimientos feministas. Pero queríamos traspasar fronteras para universalizar el problema, y de este modo hacerlo propio y compartido. En cualquier lugar del mundo, una mujer puede estar sufriendo alguna injusticia o viviendo el dolor. Se trata de un problema universal, y como decía Virginia Wolf: “no tenemos patria, nuestra patria es el mundo”.
Muchas de las situaciones que hemos ido a denunciar: violación de derechos humanos, problemas de ocupación, guerras… con frecuencia no tenían apoyo, refuerzo o contra información. Era importante traspasar las fronteras, sobre todo en este momento internacional en que se ha demonizado a toda una cultura y a todo el mundo árabe.
Queríamos ser testigos, en primera línea, de las distintas realidades para intentar romper la manipulación de la información y del pensamiento único. ¿Qué ocurre en otros lugares del mundo?, ¿cómo viven otras mujeres?, ¿cuáles son sus prioridades, sus deseos? Pero siempre desde el respeto, y nunca como occidentales que actúan de árbitros de su realidad . Se trata de aprender de otras mujeres y apoyarlas en lo que necesitan.
Nuestra última experiencia ha sido un viaje a Juárez. ¿Para qué ha servido este viaje? Como nos decían las mujeres de allí, para darles seguridad. Pero también para que sus asesinos y las corruptas estructuras políticas sepan que no están solas, que vamos a estar vigilando, que habrá embajadoras de esas causas en muchos lugares del mundo, y denunciaremos sus actos cada vez que dispongamos de un micrófono o bien, a través de una canción. Deben saber que el silencio, cómplice de cualquier injusticia, no estará presente
En la medida de nuestras posibilidades, también tratamos que haya una continuidad. Para ello buscamos organizaciones que sí tienen infraestructuras y colaboran en este tipo de trabajos. En el caso de Juárez, pensamos que era fundamental que las mujeres tuvieran el apoyo psicológico, jurídico… que nos habían solicitado. Así pues cuando regresamos a Madrid, algunas de ellas que pertenecen a distintas organizaciones, vinieron con nosotras para firmar pactos de colaboración con distintos ayuntamientos del sur de Madrid y conseguir, a través de la Fundación Cultura del Sur, que los hijos de las mujeres asesinadas reciban becas para estudiar en Madrid y al mismo tiempo, dotar a las mujeres de apoyo psicológico.
También estuvimos en Irak, donde denunciamos la guerra, pusimos cara a las víctimas e intentamos desmentir lo que nos estaban contando. Todo ello a través de la palabra y la música, la palabra y la poesía, que para nosotras son nuestros instrumentos. Y por supuesto, con la ayuda de los medios de comunicación que han viajado con nosotras y han sido testigos directos de lo que ocurría.
Hacemos lo que podemos para apoyar a los pueblos y las mujeres que viven estas situaciones de injusticia, para que puedan expresarse. A través de nuestros viajes, hemos traslado las denuncias de estas mujeres a instituciones como el Parlamento Europeo o las Naciones Unidas. Porque los instrumentos y representantes políticos deben estar al servicio de la ciudadanía, debemos utilizarlos y pedirles el cumplimiento de la ley internacional y el respeto de los derechos humanos,
Bueno, son varios los logros a través del esfuerzo de la plataforma. Pero dime, ¿qué espinita tenéis clavada?, ¿habéis encontrado algún impedimento importante en vuestro camino?
La verdad es que hemos tenido mucha suerte. Cuando se sueña y se cree profundamente en los sueños, éstos acaban haciéndose realidad. Hemos podido efectuar nuestros planes y hemos estado en los lugares dónde queríamos ir.
Ha sido duro, a veces hemos pagado con nuestra salud y nuestro estado emocional y psicológico. En numerosas ocasiones, no estás preparada para vivir determinadas situaciones y necesitas un tiempo para asimilarlas. Hemos vivido momentos muy duros para todas, e incluso desencuentros entre nosotras, porque algunas realidades las interpretábamos de manera distinta. Pero todo se soluciona cuando se trabaja desde la unidad y la amistad. Es complicado, y hemos sido muy valientes en muchos aspectos.
El viaje que queremos hacer a Guatemala es muy complejo. Hemos tenido que posponerlo por cuestiones de infraestructura, que es lo más complicado para nosotras. Pero sí iremos a Palestina en Navidades, queremos hacer allí un concierto de mujeres por la paz.
Un nuevo proyecto a punto de entrar en estudio, “Voces de mujer”. ¿Cómo surgió la idea?
La idea surgió cuando conocimos a una orquesta sinfónica de mujeres. Primero se planteó un disco con mi antiguo grupo , “Amistades peligrosas” , pero no fue posible. En conversaciones posteriores, pensamos que como era una orquesta formada íntegramente por mujeres de diferentes lugares, sería interesante crear un espacio sinfónico de mujeres en un ámbito musical nuevo. La idea era unir el mundo árabe, a través de la cantante palestina Rimbana, Marina Rosell y yo. Las tres nos conocíamos y teníamos muchas vivencias juntas. Después lo pasamos por el tamiz sinfónico de la orquesta de mujeres y… El experimento ha ido desarrollándose y ya está listo para ver la luz, seguramente en noviembre o diciembre, porque en breve empezamos a grabar en el estudio.
Más de 20 años en activo, ¿qué queda de aquella chica que empezó con Vodevil ?
Lo más importante. Emocionarme con las cosas, amar profundamente aquello en lo que creo y no perder nunca la capacidad de ilusionarme por cada nuevo proyecto.
Los palos que he recibido en mi vida no me han convertido en una persona triste, ni me han hecho ver las cosas como algo inamovible. Al contrario, sigo con la misma ilusión, a pesar de muchas decepciones que me he encontrado por el camino y de un aprendizaje, que en ocasiones, ha sido duro. Continúo con la capacidad de conocer lo positivo de las cosas, de poder ilusionarme y dejarme la vida en aquello en lo que creo. Todo eso, no lo he perdido nunca.
Para alegría de tus fans, un nuevo disco de Cristina del Valle a punto de salir a la luz ¿Qué sorpresas nos deparará?
Es el disco que más ilusión me hace porque es como si empezara de nuevo. Es como entrar en un ámbito diferente, con la frescura de algo naciente pero con el aprendizaje de todo lo recorrido y además, con la madurez para elegir lo que haces y saber lo que quieres. Así he hecho mi nuevo disco, que se llama “Tiempos rotos”. Tiene que ver con romper etapas, con crecer, con avanzar y con un proceso de ruptura y quiebra en todo el mundo, desde todos los aspectos tanto positivos como negativos.
En él se editan doce o trece canciones, donde se realiza un nuevo recorrido por la música pop, étnica, árabe, y también la de mi tierra. Pero se hace hincapié, sobre todo, en la música latinoamericana. La música con la que me eduqué, desde cría, fue la de la nueva cultura cubana: Mercedes Sosa, Sonia Bravo . Desde los 7 años era cantautora, tocaba la guitarra y estudiaba música. Ya desde entonces, Latinoamérica era mi sueño. Un lugar donde no habíamos ido pero que sentía mío. La primera vez que viaje allí, hace muchos años, fue a Colombia y me sentí emocionada y absolutamente cautivada, me enamoré de la gente y de cómo la vida estaba presente en la música, de la ironía y el humor con que el pueblo colombiano llevaba todo el sufrimiento, la injustita y su terrible y complicada situación política. Desde entonces, mi escuela ha sido la música latina y en este disco la recupero.
Podréis escuchar dos temas de Coti, dos más de Carlos Chaouen y una versión, que para mí ha quedado preciosa, de “Seven seconds” . Es aquella canción, que hace ya tiempo, cantó Neneh Cherry con Youssou N'Dour . Creo que en España nunca se ha cantado en castellano y además, resume la filosofía del disco : “ A ras de suelo, estando cerca o lejos, cambiar el mundo que tengo, sé que puedo y sé que quiero” . En fin, hay mucha gente que está empujando, que también tiene voz y voto en esta jungla. Son tiempos para el cambio y para ver las cosas de otro color. Somos una generación que podemos transformar el mundo y la canción, un poco, resume todo esto.
La canción que cierra el disco se llama “Ellas” . Es un homenaje a todas las mujeres: “ellas las que salvan, las que gritan, las que cantan. Ellas son mujeres, saben lo que quieren…” Es un homenaje a todas las mujeres, como Clara Campoamor, que han hecho posible que hoy tengamos voz y voto y podamos, juntas, cambiar el mundo.
Hace un par de años, en otra entrevista, me dijiste que tu meta personal era ser coherente en todos los aspectos de tu vida. ¿Cuesta ser coherente en el mundo en que vivimos?
Sí, cuesta. A veces pagas precios muy altos, pero compensa el sentirte a gusto contigo misma. No tiene sentido la vida si como persona no eres, en esencia, lo que quieres ser. Es verdad que no es fácil, en el mundo en que vivimos, ser uno mismo y a menudo te quedas solo.
Mi profesor de canto, con el que además de trabajar también hablábamos de muchas cosas, cuando yo llegaba con mis crisis me decía: “Cristina, muchas veces el precio de ser coherente es la soledad” . Pero también lo fue para Clara Campoamor y para otras mujeres pioneras, y aunque te preguntas si esto será así y si merece la pena, al final te das cuenta que es necesario continuar.
Las mujeres tenemos la facultad de poder vislumbrar el camino. Sabemos que hay muchos baches y a veces perdemos las fuerzas, pero siempre acabamos recobrándolas. Transformamos las dificultades en fortaleza, sin amargura ni pesimismo, para poder seguir adelante y llegar al final del camino.
Teniendo en cuenta que nuestro medio se encuentra en Barcelona. ¿Cuándo tendremos oportunidad de verte actuar en Cataluña?
Pronto, ya está prácticamente cerrado, el uno de diciembre en Terrassa.
Gracias por todo, Cristina.
Gracias a vosotras.